El toro y la luna. Tann Medusa.

En una montaña muy lejana cuya punta se podía ver de noche y en luna llena, se encontraba la granja de las brujas donde rodeadas de naturaleza vivían en armonía con todos los elementales, sin embargo tenían muchos animales; había borregos, había gatos, perros, osos, cabras, caballos, vacas; en fin todos los animales de una granja común. Todos tenían sus tareas asignadas nunca nadie estaba solo y entre todos se apoyaban, los más pequeños eran muy rebeldes y a veces había que corregirlos pero para eso había una familia de lobos que los ponían en orden junto con las brujas.

De entre las brujas había una muy especial que nació con el don de no hablar, tenía que comunicarse por medio de señas, por medio de su mirada o seleccionaba a la criatura con la cual ella quisiera comunicarse por medio de viajes astrales, se llamaba TASHA, era pequeña no alcanzaba los 10 años, era muy inteligente y vivía feliz.

Una noche durante el eclipse de Luna Azul se iluminó el cielo tanto que casi podían tocar las estrellas, de repente Tasha con señas les llamo a las brujas para que fueran al establo de la familia de los toros ya que estaba ocurriendo algo.

Todos acudieron al lugar y todos los animales haciendo un circulo como si estuvieran protegiendo algo, llegó Tasha y se abrió paso entre ellos logro ver una bola de pelo negro pero muy brillante como si la luna misma se reflejara en ese pelaje. A ésta bolita de pelos la tomó entre sus brazos; un recién nacido toro que al mirarse ambos a los ojos surgió una conexión que provocó un rayo de luz muy poderoso, jamás y en ninguna otra vida se separarían.

En seguida comenzó la fiesta de bienvenida para el pequeño toro quien Tasha decidió nombrarlo Norberto, los papás de Norberto lo cuidaban mucho y ayudaban a Tasha a alimentarlo y educarlo pues ella era aún muy pequeña para esa responsabilidad, los lobos también ayudaban a Norberto a no temerle a nada, a valorar todo lo que la tierra les daba y las brujas le enseñaban buenos modales. Cuando Tasha iba a sus estudios, Norberto se quedaba un buen rato solo.

Norberto fue creciendo y aprendiendo muy rápido, algunos animales le temían, no por un aspecto grande y con cuernitos sino porque él era demasiado independiente, buscaba su comida solo, estudiaba solo, jugaba solo, siempre terminaba sus actividades antes que todos para apoyar y dirigir junto con los lobos a los animalitos pequeños o para ayudar a las brujas a recolectar los ingredientes correctos para la siguiente celebración y algunas veces, cuando no podía dormir dibujaba toda la noche el cielo, las nubes, las estrellas, la naturaleza, tal y como, como las veía desde su cama hasta que llegaba Tasha a enseñarle a leer, pero Norberto quería volar como ella para alcanzar las estrellas.

Foto. Pintura de Rene´Alvarado

Llegó la fecha de un eclipse de Luna Roja y todos estaban concentrados mirando y dando gracias a la luna por compartir ese momento tan hermoso, Norberto estaba intranquilo, pues le provocaba una sensación muy extraña, como si estuviera volando, como si se acercara más y más la luna; se desmayó del susto y en ese momento pudo volar, la luna lo tomó de su carita y le dio un cálido beso, le dijo: gracias Norberto si estoy aquí es por ti, yo te envié para un propósito.

En eso llegó volando Tasha y lo agarró de una de sus patitas y le dijo: ya niño, despiértate que tus papás están preocupados; bajaron y Norberto abrió los ojos y ahí estaban todos sus amigos al pendiente.

Su mirada cambió por completo, tenía una luz cálida, llena de paz y de amor, su pelaje brillaba más que otras veces y sus cuernitos habían crecido y también eran hermosos, no sabía qué decir o cómo explicar lo que paso, solo le pregunto a su mama: Mami, qué come la Luna. A lo que ella le respondió: hijo, la luna no come, la luna nos guía y nos da indicaciones y correspondencias para todos nuestros propósitos y bueno todo lo que queramos hacer durante todas sus fases, pero Norberto, la luna no come, aunque es probable que allá arriba en ocasiones se sienta sola…

A partir de ese momento, todas las noches Norberto dibujaba una estrella, se iba con los lobos al río donde se reflejaba la luna y arrojaba su dibujo al río para que la luna lo pudiera ver, Tasha se dio cuenta de que Norberto le dibujaba estrellas a la luna y le preguntó que por qué lo hacía y él le respondió que era para que la luna estuviera todo el tiempo rodeada de estrellas y no se sintiera sola , Tasha le sugirió dibujar cada día a un animalito o ser o persona diferente, todos los que vivían en la granja dibujarlos y tomar la las estrellas como sus puntos principales para iniciar su silueta.

Fue así como Norberto comenzó a unir los puntos de las estrellas para hacer a sus amigos de la granja a quienes les llamó constelaciones y a las estrellas más brillantes y más grandes les puso el nombre de planetas porque vio que éstos se movían con el paso del día y la noche.

Finalmente cuando Norberto terminó de dibujar a todas las criaturas de la granja, la luna en agradecimiento en cada fase de luna menguante y luna creciente, se coloca en el cielo en forma de los cuernitos de Norberto y pide ayuda al sol para que se iluminen y Norberto pueda verla.

Cada constelación pasaba por el cielo una temporada y así sucesivamente les enseñó que cada una tenía una tarea diferente y en cada una de esas temporadas había también un aprendizaje diferente para el crecimiento espiritual de todos los seres de la tierra.

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