Robyn Witch. Alejandro Ortíz.

Ésta es la historia de una linda niña, que, hasta hace unos días, antes de cumplir 12 años, se consideraba normal y creía que su vida era un tanto aburrida, a diferencia de la de sus amigas, quienes ya tenían permiso de salir a la plaza o al parque a tomar una malteada o un helado; o la de su mejor amiga Melissa quien ya tenía novio y se encontraba perdidamente enamorada, según lo que ella ha vivido a sus escasos 11 años 10 meses.

Fue en una tarde de ocio, al estar en su habitación un poco enojada pues le parecía que su mamá era egoísta al no permitirle salir, incluso aun habiendo terminado sus deberes en casa y tareas escolares. Recostada en su cama oía que alguien le llamaba por su nombre, creía estar alucinando, pues hasta cierto punto creyó que alguien había entrado por la ventana del baño a su habitación, pues sentía una fuerte respiración detrás de ella. Sentía mucho temor a voltear, pero no se animaba a gritar, pues se sentía en un trance y no sabía si estaba despierta o soñando.

Foto. Ranita Roy

Después de mucho tiempo, y ya al haber caído la noche, mirando hacia el techo descubrió que podía mover la lámpara sin siquiera tocarla… pensó que había sido su imaginación, pero sucedió de nuevo y en muy poco tiempo fue algo que podía controlar.

Con el paso del tiempo notó además que tenía habilidades premonitorias y adivinatorias y a pesar de estar encantada con lo que había descubierto se sentía confundida pues pensaba que la tomarían por loca, no decidía si algo así pudiera confiarle a su mejor amiga de la infancia, ellas se contaban todo, desde que se conocieron en el kínder. Siempre fueron inseparables, sus padres decidieron que irían a la misma primaria para que continuaran con la maravillosa amistad que en menos de una semana las unió.

Así pasaron varios días, ella seguía practicando con sus poderes, familiarizándose cada vez más, incluso a su madre le parecía extraño el hecho de que ya no le interesara salir y, por el contrario, prefiriera permanecer en su habitación llegada la hora de cenar. Hasta el día en que su madre irrumpió en su recamara sin llamar a la puerta y se dio cuenta de que las cosas se movían de un lugar a otro de manera armoniosa. Fue entonces que su madre Ana, con la mayor naturalidad se recostó a un lado de ella y sin más le dijo que era algo que esperaban a partir de su cumpleaños número 12, que es algo que sucede en la familia generación tras generación desde que ella tenía memoria.

Entonces fue cuando Robyn entendió muchas cosas, su madre junto con su abuela Yoaquin hablaron de tantos secretos transmitidos de generación en generación, mismos que se guardan celosamente. Todas las mujeres de la familia heredan dones mismos que le son permitidos conservar o renunciar a ellos ya que conllevan una enorme responsabilidad porque deben de ser usados sólo para ayudar. La abuela de Yoaquin, Maconcha, una dulce viejecita que vivió 108 años descendiente de abuelo africano y abuela cubana, pertenecientes a la religión Yoruba, Maco como le decían de cariño a la bisabuela, les platicaba que su familia vino a América huyendo de África por el hambre, que añoraban sus raíces y costumbres, toda la familia se sentía orgullosa de ser quienes son. Así que le tocó entonces decidir a Robyn, si aceptaba continuar con la tradición familiar u optaba por ser una persona normal.

Se encontraba en una disyuntiva. Tenía miedo… meditaba todas las noches hasta quedarse dormida; Yoaquin y Ana respetaron el tiempo que ella considerara necesario, pues es algo que no debe tomarse a la ligera, sabía que al aceptar los dones concedidos debía ayudar siempre que le fuera posible. Le contaron que Maconcha sufrió un grave accidente que casi le cuesta la vida por cumplir ese compromiso firmado con sangre por cada mujer al llegar a los doce años…

Sabía que la decisión que tomada sería respetada y no le sería reprochada en ningún momento. Cada integrante de esa familia nace con un destino escrito y nadie hará nada por cambiarlo.

Robyn, no podía traicionar a su sangre. Aceptó su destino con gran valentía y honor, asumió que en su vida haría cuantos cambios fuesen necesarios, dejaría de renegar cuantas cosas le mandara su madre porque entonces entendió que todo lo que ha hecho ha sido por algo y que era por su bien. De igual forma sabía que debía poner mayor atención a todo y que debía esforzarse el doble. Que debía valorar a su madre y aprender todas sus enseñanzas pues en un futuro eran cosas que debía transmitir a su hija, y que de igual forma que hizo Maconcha con Yoaquin, Yoaquin con Ana y Ana con ella, debía de proporcionar todas las herramientas para tomar una de las mayores decisiones de su vida.

Sabe que, aunque sea algo que se muera por contar a Melissa debe de reservarse, pues hay cosas que las personas normales no son capaces de entender.

En un universo tan grande existe el bien y el mal, lo bueno y lo malo, lo blanco y lo negro. Pocas personas entienden de esoterismo y de misticismo. Para cada cultura hay un Dios y mucha gente que ni siquiera se detiene a observar y a cumplir con las costumbres de sus creencias. Es por esto que vive más cercana a su familia que nunca.

Robyn siguió creciendo, heredera de una belleza inigualable de piel bronceada y larga cabellera larga, pretendida por muchos compañeros de la escuela y vecinos de su misma calle, aquella que la vio crecer desde que sus padres la trajeron del hospital, recién nacida.

Con dominio de varias lenguas devora cuantos libros puede pues sin duda sabe que necesita hacerse de cuanto le sea necesario para cumplir a cabalidad lo que el destino escribió para ella.

Es una mujer de carácter fuerte, dócil con su familia, amable con sus semejantes y protectora de los más débiles. Líder por naturaleza, y como era de esperarse, envidiada de cierta forma por sus compañeras de colegio.

Esperando que llegue a su vida el hombre que por destino le corresponde para procrear a la pequeña que heredará los dones de la dinastía.

Esta historia se continuará escribiendo generación tras generación pues las mujeres Fenty llevan en la sangre su religión y sus creencias, pero más que otra cosa su convicción.

Deja un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.